viernes, 25 de septiembre de 2015

Improvisada firma de libros

Cualquier sitio es bueno si la compañía es buena... Y si es en Casa Perico (Puerto Real), mejor. Allí quedaron los últimos ejemplares de la más reciente edición. ¡En breve tendremos más!


 







miércoles, 17 de junio de 2015

Feria del Libro de San Fernando


       El próximo domingo 21 de junio La Conjura de Atenas estará presente en una Mesa Redonda sobre Novela Histórica, que tendrá lugar en San Fernando con motivo de la clausura de la Feria del Libro de esta ciudad, que se está celebrando en la céntrica Alameda Moreno de Guerra.



            El acto comenzará a las 20:00 horas, y José Alcedo compartirá sus comentarios con escritores tan prestigiosos como Hilda Martín (“El Libro de las Mareas”) o Julio Molina (“Crónica Negra en el Cádiz de la Posguerra”). Asimismo, dará a conocer un avance de la que será su próxima novela “La Cariátide Decapitada”.

            En dicho coloquio se departirá sobre las características que definen la Novela Histórica, sus diferencias con otras literaturas “de género” y el auge o decadencia de dicho tipo de literatura.

            Al finalizar la Mesa Redonda, el autor puertorrealeño firmará ejemplares de su novela “La Conjura de Atenas”, publicado por “Los Libros de Umsaloua” y que está a punto de agotar su segunda edición.


miércoles, 15 de abril de 2015

Feria del Libro de Tomares (Sevilla)

     El próximo sábado 18 de abril, a partir de las 18:30 horas, en la prestigiosa Feria del Libro de Tomares, tendremos un encuentro con los lectores y firma de libros de "La Conjura de Atenas" en la caseta de la editorial "Los Libros de Umsaloua". ¡Os esperamos!







lunes, 6 de abril de 2015

Los Lugares de "La Conjura de Atenas (III)

KERAMEIKOS I. EL CEMENTERIO.


     Pero antes de que iniciáramos el camino hacia las afueras de la ciudad, atravesando Atenas justo por donde se aleja el río Eridanos a través de las Puertas Dipylon de las murallas, Sócrates quiso examinar detenidamente el cuerpo de Examio. Lo liberó de las telas que lo cubrían y se inclinó sobre él. (LCDA Página 15).


 La Calle de las Tumbas junto al río Eridano, una vez pasadas las puertas Dipilon y Sagrada.
           

     El Keramikós o Cerámico era, en la antigua Atenas, el barrio de los alfareros, el cual conectaba directamente con el cementerio central de la ciudad. La cercanía del Río Eridanos proporcionaba el material idóneo para la alfarería.
      En la novela también se ubica en esta zona la Curtiduría de Ánito, industria que también precisa de mucha agua para sus labores.



 Vista General del Cerámico exterior y el antiguo cementerio.


     En 478 a. C., cuando las Guerras Médicas estaban llegando a su fin, Temístocles decidió construir un muro alrededor del ágora, y el Cerámico fue dividido en Cerámico interior y Cerámico exterior. La parte situada fuera de la ciudad servía de cementerio a los soldados muertos por la patria. El ágora se hallaba en el Cerámico interior. Se conserva la sección del muro que atravesaba el Cerámico en dirección NS, junto con dos puertas importantes: la Puerta Sagrada y el Dípilon, la puerta más grande y más formal de Atenas.


 En la imagen se aprecia como el Muro de Temístocles dividía en dos el barrio de Cerámico, a la altura de las puertas Dipilos y Sagrada, ésta última atravesada por el río Eridanos.






El río Eridanos a su paso por el barrio de Cerámico



     Con resignación, cargamos el cadáver en el carro y nos dirigimos hacia la zona exterior del barrio de Cerámico en busca de un lugar tranquilo donde poder enterrar a nuestro amigo de la forma más digna posible.
     Una vez excavamos la tumba, tu padre entreabrió, no sin dificultad, la boca al discípulo muerto y depositó en ella un óbolo para Carón, moneda que tuve que proporcionarle yo pues de sobra sabes que él nunca llevaba dinero consigo. A continuación nos ofreció un breve discurso en el que disertó sobre lo inesperado de la muerte y la fugacidad de la vida. (LCDA Página 17).




     También lo frecuentaban las prostitutas, que ofrecían sus servicios a los cansados viajeros. Saliendo de la urbe, la calle de las Tumbas está formada por una asombrosa serie de monumentos funerarios, cuyos bajorrelieves merecen un detenido estudio. Esta avenida estaba reservada a los ciudadanos más notables, mientras que el resto recibía sepultura en las zonas circundantes.
     En el caso de la novela, Sócrates y sus amigos deben alejarse de la zona principal de la Calle de las Tumbas, y buscar una zona alejada y poco transitada para enterrar a Examio. Y ello porque el joven no era ciudadano ateniense, sino un extranjero.

     A continuación, unas imágenes de La Calle de las Tumbas, la zona noble de enterramientos.







Las puertas que, atravesando el muro construído por Temístocles, conectaban las dos mitades del Barrio de Cerámicos eran de extrema importancia, y las más destacadas en la vida social ateniense.
     En la Puerta Sagrada comenzaba la Vía Sagrada que conducía a Eleusis, lugar de culto de la diosa Deméter y su hija Perséfone, donde tenía lugar la celebración de los sagrados misterios relacionados con los ciclos de la naturaleza y el cultivo de la tierra, en los que se iniciaban los nuevos miembros.

 Complejo de puertas del Barrio de Cerámico


      En la puerta doble, denominada Dipilon, se formaba el Cortejo de las famosas fiestas Panatenaicas, en una zona -los jardines de Academo - donde años más tarde Platón fundaría su "Academia".

Puertas Sagrada y Dipilon. Al fondo, la Acrópolis.


     Y esta es la ubicación del antiguo Barrio de Cerámico en la Atenas actual.


jueves, 19 de marzo de 2015

Los Lugares de "La Conjura de Atenas" (II)

EL ÁGORA 1. EL ALTAR DE LOS DOCE DIOSES.


            El ágora constituía el centro de la vida comercial, política y social de Atenas. Estaba asentada en una llanura situada al norte de la colina de Ares (Areópago) y rodeada por las altitudes de la Acrópolis y la Colina Agorarios.


               Era el auténtico centro neurálgico de la ciudad, y allí se podían realizar las actividades más variadas, desde comprar y vender todo tipo de mercancías, recién llegadas de los puertos de Falero y Pireo, hasta participar en la vida política, filosófica y social de la polis.



          En el ágora se encontraban edificios administrativos, templos, servicios públicos, tribunales de justicia, teatros, colegios, bibliotecas y pórticos («stoás»).


En La Conjura de Atenas:
          
         "Para cualquier ateniense de aquellos tiempos no era nada extraño contemplar escenas sangrientas, cuerpos despedazados y hombres agonizantes suplicando la muerte como clemencia. Pero todo ello sucedía en el campo de batalla, en cualquiera de las continuas guerras a las que nos enfrentábamos con las ciudades vecinas. Pero ahora era muy distinto. La muerte se presentaba violentamente en el ágora de la ciudad y en un edificio sagrado dedicado a nuestros principales dioses, que tiene además el privilegio de ser el origen de todos los caminos de Atenas y desde el que se determinan las distancias con el resto de las ciudades del Ática. Y los mudos y sobrecogidos testigos que allí estaban no eran hoplitas ni arqueros ni generales, sino mujeres de los puestos del mercado, esclavos, niños y ancianos".



            Precisamente una de las primeras escenas de La Conjura de Atenas se desarrolla en pleno ágora, con el asesinato de Examio en el Altar de los Doce Dioses.
          
              "Sócrates avanzó decidido entre el murmullo creciente de los que poco a poco habían ido colándose dentro de los bajos muros que rodean el Altar y observó atentamente el cadáver de Examio. Los pies de tu padre, que siempre llevaba descalzos, se tiñeron de rojo cubiertos por la sangre que iba invadiendo toda la estancia.
               Llegaron algunos miembros del Tribunal del Areópago y ordenaron que se retirara inmediatamente el cuerpo ya que su presencia allí suponía una grave ofensa a los dioses a los que estaba consagrado. Para aquellos jueces lo más importante en aquél momento era reparar aquella profanación mediante ritos purificadores y ofrendas. Más tarde vendría la investigación sobre las causas de tan horripilante muerte".

             
           Sócrates llega allí avisado por sus discípulos, y el cadáver del desafortunado joven se traslada hasta el Pórtico del Rey y envuelto con unas telas que un comerciante les proporciona.

           "Sabiendo que nadie iba a ocuparse de su cadáver si no lo hacíamos nosotros mismos, desplazamos con esfuerzo y dolor el cuerpo hacia el pórtico del Rey, justo enfrente del Altar de los Doce Dioses. Allí lo lavamos y lo envolvimos en unas viejas telas que nos ofreció uno de los mercaderes que estaba abriendo su negocio en aquél momento".
 

             
             A continuación se muestran unas imágenes de la recreación del Altar de los Dioses, tal y como lo podían encontrar los atenienses en la zona norte del ágora.







            Lamentablemente el Altar de los Doce Dioses fue destruido con las obras del metro de Atenas, y sólo nos queda una pequeña esquina para poder imaginarnos el conjunto.